¡Qué razón tiene Manuel Gómez Pereira en su película, y posterior serie de televisión, Todos los hombres sois iguales!. Una verdad científicamente probada por un gran número de “científicas”.
La verdad es que por fuera son todos distintos: altos, bajos, rubios, morenos, gordos, delgados,... pero en el fondo son todos iguales. Unos seres cuya única neurona solo les permite pensar en una cosa, el sexo, y el resto de las cosas les importan una mierda, tus sentimientos, lo que tú pienses,... Ellos lo hacen todo para “llevarte al huerto”. Sí, es así, sólo existe el sexo en sus mentes, porque lo que tienen entre las piernas les hace débiles ante la carne y no razonan más allá, desengañaros. Pasar contigo un rato agradable consiste en ir directamente a tu/su casa, tener sexo y cuando terminéis pues nada, un simple: ya te llamaré, sin más. Sabéis chicos, la vida está llena de experiencias gratificantes aparte de un kiki, hay todo un mundo de sensaciones que deberíais descubrir tales como tener una conversación adulta sobre cualquier tema escuchando las intervenciones de la otra persona, una buena cena en compañía, el teatro, el cine, etc, etc, etc… y éstas pueden ocurrir sin esperar nada más, pueden ser agradables por sí mismas y no porque estéis esperando a que os invitemos a casa. Está claro, el sexo es genial, no creáis que nosotras no lo pensamos, pero joder: ¿¿¿sólo sexo???
Además, es cierto el mito de que los hombres sólo pueden hacer una cosa a la vez, da igual que le hables de mil cosas alucinantes porque en su mente sólo habrá pensamientos de “quiero sexo”. Les da igual lo demás. Y si no, te engañarán haciéndote creer que tus cosas les preocupan, mientras sólo piensan en cómo te pueden camelar para conseguir su propósito: tener sexo.
Nos ha pasado a todas, te vas de fiesta y se te acercan los hombres. Se presentan y empiezan a hablar contigo, pero no quieren hablar contigo, esa es la táctica para hacerte una proposición indecente antes o después, incluso si dices que no, tranquila, aunque te niegues ellos se te tiraran al cuello en un ataque de calentón como unos auténticos animales en celo. No quieren hablar contigo para saber que opinas del cambio climático o de la unidad de España, lo que quieren saber es: ¿en tu casa o en la mía?.
Al principio te dicen: “¿qué quieres tomar?”, y tú piensas: “¡qué caballeroso que me invita a tomar algo!”. El siguiente paso es entablar conversación para que veas lo atento y listo que es, seguidamente te empezará a decir lo guapa y encantadora que eres. Pero lo que quieren es: 1) entretenerte más rato mientras te cuentan sus historias e intenten pensar cómo camelarte y 2) emborracharte para que te conviertas en una presa fácil (el alcohol es lo que tiene, nubla la vista y hace que ese cerdo de delante tuyo parezca un príncipe).
Pero es que a la que nos dicen cuatro tonterías caemos en sus redes, nos atrapan, nos hacen soñar y ver las cosas de color de rosa. Y luego ya sabes lo que te espera, desengaño, cobardía, decepción, pero bueno, te queda el consuelo de que una vez que conoces a uno ya los has conocido a todos, esta es una regla básica, una ley científica; son tan predecibles que hasta un niño podría adivinar su comportamiento.
Así que, por lógica, piensa: si todos los hombres son iguales, todas las relaciones con ellos van a ser iguales. Por eso utilízalos como ellos te van a utilizar a ti, así no quedarás como una tonta que lo ha dado todo por una relación sin futuro.
Un ejemplo de ello, es decir, que todos los hombres sois iguales, es la sección del programa de los 40 Principales Anda ya!, la prueba de novios. Por si no lo conocéis os vamos a explicar de que va más o menos. Una chica escribe al programa para hacerle la prueba a su novio. La presentadora del programa llama a su chico y le propone quedar. La mayoría de los chicos, sin saber quien es, aceptan quedar con esa desconocida que se presenta como una “presa fácil”. Al final de la llamada entra la novia en la conversación y empiezan los insultos e improperios. Ahí tenemos una gran cantidad de ejemplos de que todos son iguales.
Sí chicas, los hombres son muy tristes. Mientras tú buscas amor, ellos buscan orgasmos. Al sexo lo llaman a amor.
En conclusión; lo mejor que puedes hacer es: a) volverte como ellos y hacer lo mismo: sólo sexo y fuera sentimientos (con lo cual te conviertes en una puta, porque si ellos lo hacen son unos supermachos pero en el caso de las tías, sorprendentemente, cambia la cosa), b) esperar una excepción, que siempre las hay aunque en raras ocasiones, o c) no esperar nada de estos especimenes: los hombres, e ir con pies de plomo en una relación.