Esa extraña sensación cuando te veo de quererte y necesitar hablarte, mirar tus ojos; aquellos que antes me lo decían todo.
Una vez conocí a una persona que decía ser mi amigo, que me hacía sentir segura, y con quién podía estar hablando horas…y horas…y horas…de todo lo importante y de todo lo banal, pero me entendía igual que yo le entendía a él.
No había amor, sólo amistad pero era un sentimiento tan fuerte de saber que podía contar con él y él conmigo que los dos sentíamos el mismo aprecio.
El día a día era más leve contigo, menos duro y más especial, porque cualquier problema, preocupación, duda o alegría la podía compartir y siempre me ayudabas dándome los mejores consejos…y cuando estaba triste, enfadada o dolida tú siempre me sacabas una sonrisa de mi interior, a donde nadie más podía acceder.
Ciertos malentendidos hicieron peligrar nuestra amistad pero yo pensé que los dos éramos más fuertes que todo eso, que nada nos afectaría y que podríamos seguir como siempre:
INGENUA DE MÍ...
Intenté verte como antes, como el mejor confesor que he tenido y tendré, pero me diste la espalda, nunca tus desprecios me hicieron sentir tan invisible, tan mal por dentro. Esperaba que después de mis intentos todo volviera a ser como antes y que tú sólo te darías cuenta de que estabas actuando mal y rectificarías:
ME EQUIVOQUÉ TAMBIÉN EN ESO…
Ahora tu rostro no me dice nada, y me gustaría saber qué pasa por tu mente al cruzarte conmigo: ¿me odias?, ¿me echas de menos?, ¿me quieres?, ¿me evitas?...
Dicen que hay tres tipos de personas, las que están de paso en tu vida y que no te dejan ningún recuerdo, las que están y estarán incodicionalmente hasta el fin de tus días, y las que, como tú, se cruzan en tu camino, te brindan grandes momentos y se van sin inmutarse dejándote una huella imborrable.
En fin, no puedo entenderte, será porque eres hombre, aunque pensé que eso no sería un impedimento en nuestra amistad, también pensé que nuestra relación era atemporal y ya me ves; eran tan sólo palabras, y yo aquí sigo preguntándome qué hice mal, y es que pienso:
Cuando pasas por mi lado sin tenderme una mirada:
¿no te acuerdas de mí nada; o te acuerdas demasiado?
Hoy la actualización es algo diferente porque va de amistad, pero en cierto modo también es un gran desengaño que necesitaba descargar. ¡Hasta pronto!
Una vez conocí a una persona que decía ser mi amigo, que me hacía sentir segura, y con quién podía estar hablando horas…y horas…y horas…de todo lo importante y de todo lo banal, pero me entendía igual que yo le entendía a él.
No había amor, sólo amistad pero era un sentimiento tan fuerte de saber que podía contar con él y él conmigo que los dos sentíamos el mismo aprecio.
El día a día era más leve contigo, menos duro y más especial, porque cualquier problema, preocupación, duda o alegría la podía compartir y siempre me ayudabas dándome los mejores consejos…y cuando estaba triste, enfadada o dolida tú siempre me sacabas una sonrisa de mi interior, a donde nadie más podía acceder.
Ciertos malentendidos hicieron peligrar nuestra amistad pero yo pensé que los dos éramos más fuertes que todo eso, que nada nos afectaría y que podríamos seguir como siempre:
INGENUA DE MÍ...
Intenté verte como antes, como el mejor confesor que he tenido y tendré, pero me diste la espalda, nunca tus desprecios me hicieron sentir tan invisible, tan mal por dentro. Esperaba que después de mis intentos todo volviera a ser como antes y que tú sólo te darías cuenta de que estabas actuando mal y rectificarías:
ME EQUIVOQUÉ TAMBIÉN EN ESO…
Ahora tu rostro no me dice nada, y me gustaría saber qué pasa por tu mente al cruzarte conmigo: ¿me odias?, ¿me echas de menos?, ¿me quieres?, ¿me evitas?...
Dicen que hay tres tipos de personas, las que están de paso en tu vida y que no te dejan ningún recuerdo, las que están y estarán incodicionalmente hasta el fin de tus días, y las que, como tú, se cruzan en tu camino, te brindan grandes momentos y se van sin inmutarse dejándote una huella imborrable.
En fin, no puedo entenderte, será porque eres hombre, aunque pensé que eso no sería un impedimento en nuestra amistad, también pensé que nuestra relación era atemporal y ya me ves; eran tan sólo palabras, y yo aquí sigo preguntándome qué hice mal, y es que pienso:
Cuando pasas por mi lado sin tenderme una mirada:
¿no te acuerdas de mí nada; o te acuerdas demasiado?
Hoy la actualización es algo diferente porque va de amistad, pero en cierto modo también es un gran desengaño que necesitaba descargar. ¡Hasta pronto!
No hay comentarios:
Publicar un comentario