Seguramente os haya pasado alguna vez esta situación. Conoces a una persona que te parece un/una chic@ estupend@ y te llevas muy bien con ella, pero con el paso del tiempo su personalidad cambia y ya no reconoces a la persona que en su día conociste. A esto me refiero con “te miro y no te reconozco”. Esta situación es peor todavía si esa persona era alguien más que un amigo, era alguien especial que devolvía el sentido a tu vida y te alegraba los días sin un motivo concreto, solo con su presencia.
Un día conoces a esa persona que sólo tiene palabras bonitas para ti, gestos cariñosos y caricias, que te hace sentir segura de ti misma. Todo es de color de rosa a su lado y parece que el tiempo se detiene cuando estáis juntos porque cuando estás con él no te hace falta nada más. Y está claro; con tantas atenciones acabas cayendo en sus redes y creyendo que tú eres también especial en su vida. Pero el tiempo va pasando y parece que se cansa de dedicarte su aprecio.
La situación se vuelve más distante y todo cambia, entonces te sientes inferior, piensas que no eres suficiente para él, que te has equivocado en algo y tus sueños compartidos empiezan a desdibujarse. Lo que ha ocurrido es que aquella persona encantadora se transforma a lo Dr. Jekyll y Mr Hide y se convierte en un ser que no hace otra cosa que hacerte daño. Tiene diferentes tácticas para hacerte sentir como una verdadera mierda: te ignora -ya que no hay mejor desprecio que no hacer aprecio-, habla mal de ti, pone en tu contra a personas de tu entorno, le ves de fiesta por ahí y ni siquiera te dirige la palabra, no te dedica ni una simple mirada… Y todo esto después de haberte brindado grandes momentos que habías disfrutado como nunca y que no imaginabas que fueran a acabar de este modo, pero ya se sabe: del amor al odio hay un paso, ¿no?.
Parece la cara y la cruz de una misma moneda, como lo blanco y lo negro, una persona que no es la que conociste, pero como mínimo debería dar una explicación del motivo de su repentino cambio. Cambiaste de un día para otro y sigo sin saber por qué, supongo que habrá algún motivo para que se produjera esta extraña mutación, o igual resultas tener un trastorno de doble personalidad que desconozco. “Te miro y no te reconozco”.
En este mar de dudas, sólo me queda agradecerte los grandes momentos que me has regalado cuando te conocí, guardarlos en mi “baúl de los recuerdos”, bajo llave, para que cuando te vuelva a ver no me produzca tal asco, pena y rabia que piense en cruzarte la cara de un bofetón para ver si reaccionas. No sé si serás consciente de las penurias que me estás haciendo pasar ahora, pero t aseguro que seguiré con mi vida aunque duela. Gracias por hacerme la vida un “poquito” más difícil.
Un día conoces a esa persona que sólo tiene palabras bonitas para ti, gestos cariñosos y caricias, que te hace sentir segura de ti misma. Todo es de color de rosa a su lado y parece que el tiempo se detiene cuando estáis juntos porque cuando estás con él no te hace falta nada más. Y está claro; con tantas atenciones acabas cayendo en sus redes y creyendo que tú eres también especial en su vida. Pero el tiempo va pasando y parece que se cansa de dedicarte su aprecio.
La situación se vuelve más distante y todo cambia, entonces te sientes inferior, piensas que no eres suficiente para él, que te has equivocado en algo y tus sueños compartidos empiezan a desdibujarse. Lo que ha ocurrido es que aquella persona encantadora se transforma a lo Dr. Jekyll y Mr Hide y se convierte en un ser que no hace otra cosa que hacerte daño. Tiene diferentes tácticas para hacerte sentir como una verdadera mierda: te ignora -ya que no hay mejor desprecio que no hacer aprecio-, habla mal de ti, pone en tu contra a personas de tu entorno, le ves de fiesta por ahí y ni siquiera te dirige la palabra, no te dedica ni una simple mirada… Y todo esto después de haberte brindado grandes momentos que habías disfrutado como nunca y que no imaginabas que fueran a acabar de este modo, pero ya se sabe: del amor al odio hay un paso, ¿no?.
Parece la cara y la cruz de una misma moneda, como lo blanco y lo negro, una persona que no es la que conociste, pero como mínimo debería dar una explicación del motivo de su repentino cambio. Cambiaste de un día para otro y sigo sin saber por qué, supongo que habrá algún motivo para que se produjera esta extraña mutación, o igual resultas tener un trastorno de doble personalidad que desconozco. “Te miro y no te reconozco”.
En este mar de dudas, sólo me queda agradecerte los grandes momentos que me has regalado cuando te conocí, guardarlos en mi “baúl de los recuerdos”, bajo llave, para que cuando te vuelva a ver no me produzca tal asco, pena y rabia que piense en cruzarte la cara de un bofetón para ver si reaccionas. No sé si serás consciente de las penurias que me estás haciendo pasar ahora, pero t aseguro que seguiré con mi vida aunque duela. Gracias por hacerme la vida un “poquito” más difícil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario