domingo, 21 de octubre de 2007

Hay que ser fuerte!

Aquí estamos de nuevo para comentar las reacciones de los hombres ante una situación crítica. Nos referimos a cuando un buen día te dispones a tener una charla con tu hombre sobre el punto en el que se encuentra vuestra relación y él se hace el despistado como si la cosa no fuera con él. Pero tú insistes en hablar del tema soltando indirectas, mientras él intenta esquivarlas como si de un partido de tenis se tratase.
Total, que tú empiezas a mosquearte porque él parece no tener interés en comunicarse pero al final lo consigues y, contra toda expectativa, sucede algo desconcertante, increíble y condenadamente jodido: él se hace la víctima!!! Con lo que te ha costado iniciar la conversación y llegar a hablar civilizadamente, él te suelta: no sé porque estamos hablando de esto, yo estoy bien así, eres tú la que está a la defensiva, no entiendo por qué estás enfadada…y un sinfín de frases más típicas de ellos que utilizan como recurso para darle la vuelta a la tortilla y hablar sin decir nada.
En este punto, la situación es la siguiente: tu estabas preocupada, tenías una duda existencial sobre la relación, no sabías hacia donde iba ni si tenía futuro y querías hablarlo, y él ha cambiado los papeles llevándote a su terreno, lo que te hace pensar, ingenua de ti, que puede que seas tú la que está actuando mal y que no deberías haber sacado el tema porque le estás haciendo sentir incómodo, pero ¿de qué va? ¿qué está pasando? No eres tú la que debe sentirse mal porque es él quién ha creado la situación, quién está haciéndote dudar de todo, incluso de ti misma. Pero no te das cuenta y sigues hablando y llegas a la conclusión de que no, no es tonto, es gilipollas!!! te está haciendo chantaje emocional, está sorprendido de que te preguntes si te quiere o no y dice que no te ha dado motivos, pero ¡por dios! si hasta hace nada te fue infiel con otra, ¿¿¿eso no son motivos suficientes??? Pues no, él pone su cara de tristeza, sus ojitos tiernos y te atrapa, te lía, te seduce.
Pues bien, esto sucede una vez y otra, y otra, y otra, hasta que despiertas de tu inconsciencia, de tu enamoramiento tonto y te das cuenta de cómo es realmente: un ser egoísta, egocéntrico e imbécil que no vale la pena. Entonces, si tienes la suerte de abrir los ojos, eres una afortunada, ya no te afecta nada de lo que diga o haga porque tú te has vuelto fuerte, insensible a sus truquitos baratos y por eso decides acabar con todo de una vez por todas.
Y…vuelta a empezar, cuando le sueltas el rollo y le dices que quieres dejarlo él no sabe la razón, y se lo vuelves a repetir todo: que si ya nada es como antes, que si me has hecho daño, etc, etc, etc…
Pero él no entiende, no procesa, está abducido y como no, después de haber sido tú la que ha cortado, sigues teniendo remordimientos y mala conciencia y piensas que tal vez la culpa es tuya.
No te engañes, el daño te lo ha causado él, y sólo él, así que échale valor! sé fuerte y no te derrumbes, lo más difícil ya está hecho, has terminado con todo, ya no mires atrás.

Kaiser Chiefs-Everyday I love you less and less: muy ilustrativa para este tipo de casos, quedaros con la letra

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues si la verdad es que los hombres son especialistas en "darle la vuelta a la tortilla". Pero debemos recordar que todos los hombres son iguales y no debemos caer en sus chantajes emocionales, por más que te digan lo tristes que están y lo mucho que te echan de menos.
A mi ya me han hecho sufrir bastante y ya no me voy a comer más la cabeza por una persona que me ha demostrado lo poco que vale, he dicho!

 
eXTReMe Tracker