domingo, 20 de abril de 2008

Puertas entreabiertas

El amor es imprevisible y nunca sabemos qué puede ocurrir. A veces viene sin más, sin esperarlo, otras desaparece, cambia, adquiere otra forma… Así podemos vivir miles historias diferentes con diferentes chicos. Y en ocasiones, sin querer o queriendo dejamos puertas entreabiertas. Puertas que decides no cerrar porque nunca se sabe ¿no? Aunque evidentemente otras las cerramos sin pensar. ¡Faltaría más!

El problema de estas puertas que dejamos entreabiertas, es que por dejarlas así nunca sabemos cuando puedes abrirlas un poco más o si algún día deberías dejarlas cerradas para evitarte más rayadas de cabeza. Es un lío vaya. Porque si no la cerraste en su momento a lo mejor es por algo, pero como es algo que igual no has hablado con la otra persona nunca sabes…Por eso precisamente queda entreabierta y pasa el tiempo y vives otras historias, pero sabes que tienes puertas así.

De esta manera cuando se producen reencuentros con estos chicos pues…nunca sabes cómo acabarás. Es curioso: unas veces no sólo cerramos puertas, sino que lo hacemos de portazo y con llave (y candado si hace falta) porque ni loca volverías a vivir una historia así con esa persona; hay otras que piensas que nunca la cerrarás por si esa persona quisiera volver o pasarse por tu vida; y otras (las más conflictivas, pero que más abundan) son estas, las entreabiertas porque nunca sabes qué puedes esperarte.

En fin, las puertas entreabiertas es lo que tienen. Unas veces puede que con el tiempo lleguen a algo más, otras que acaben cerrándose…Y las demás…pues ya veremos qué pasa con el paso del tiempo ¿no?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces que las dejas entreabiertas y otras, aunque las cierres, no lo haces pensando que están cerradas, y sigues teniendo tentaciones de volverte a cruzar en el camino con aquella persona que tanto te hizo sufrir pero a la que tanto quisiste. Es cuestión de valorar lo que tienes y lo que has perdido.

Anónimo dijo...

Que razon teneis en todo lo que decis, me encanta vuestro blog, soy una adicta a el, me consuela ver que no soy "la unica" que camina por estos caminos y se come la cabeza una y otra vez...
Seguid asi...

Anónimo dijo...

Y otras puertas es mejor cerrarlas de un portazo, aunque te pilles los dedos y duela. Ya han estado mucho tiempo así, entreabiertas, y lo único que ha entrado es una tormenta que no sale de mi cabeza.
Al cabo de un tiempo ya no te duele.

Un beso

 
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