Te odio por haberte conocido,
por ilusionarme,
por hacerme feliz...
Te odio por cada palabra,
por todos tus te quieros...
Te odio por todas las veces que me dijiste: “quiero tenerte siempre...”
por cada sonrisa,
por cada caricia,
por el primer beso,
por cada beso,
por el último beso...
Te odio por seguir queriéndome,
por seguir llamándome,
Te odio porque estando tan cerca estás tan lejos...
te odio por tus gestos,
por tu forma de hablar,
por tu manera de mirarme,
te odio por cada vez que me dices lo siento,
te odio por enseñarme a amar y por no enseñarme a olvidar...
Pero sobretodo me odio a mi...
me odio por dejarme engañar,
por ser tan ciega, por perdonarte...
Me odio por creerte cada palabra,
por haberme enamorado... por haberme enamorado de ti,
me odio por seguir cogiéndote el teléfono,
por seguir llamándote...
Me odio por no tener fuerzas para decirte que salgas de mi vida...
me odio por no querer olvidarte,
por soñar contigo cada noche,
me odio porque eres lo primero en lo que pienso al despertarme...
me odio por dejar que tu corazón traicionero me robe las sonrisas,
esas que, aunque fingidas, hacen creer al mundo que puedo vivir sin ti...
miércoles, 27 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
Me encanta, qué profundo. Este texto nos va bien a más de una, a mí me sirve para recordar una relación que afortunadamente ya pasó, pero que nunca olvidaré...
De parte de: una que va de tarde...
Besoooooos
esta mañana he escuchado este poemaen la radio. me gustó tanto que lo he buscado por internet y lo he encontrado aqui. quisiera saber quién es su autor. Gracias.
SÍ, hablamos el idioma de la razón, no cualquiera puede entenderlo... hay algunas mujeres que logan aproximarse un poco, sorprende ver cuando ello ocurre, pero lamentablemente son las menos.
Y por regla general son todas iguales.
Publicar un comentario