A veces pienso que la culpa de todos nuestros quebraderos de cabeza con los hombres los tienen los cuentos que nos han cotado de pequeña. Por eso creo que es necesario que cambiemos el guión de estas historias por el bien de las futuras generaciones femeninas que nos siguen.
Érase una vez una joven enamoradiza (y por lo tanto tonta y ciega) que le preguntó a su príncipe si quería casarse con ella. Su enamorado no esperaba aquella pregunta, porque él, como la mayoría de los seres humanos de género masculino, no buscaba en ella una relación de futuro sino pasar el rato.
Sin embargo, la joven no se puso a llorar por las esquinas y tampoco esta negativa le quito el sueño. Pensó en todo lo bueno que traía consigo aquel rotundo NO. Aquella chica dejó de ser tonta y ciega y vivió feliz toda su vida:
- Sin lavar la ropa de un cerdo
- Sin cocinar la comida de un cerdo
- Sin planchar la ropa de un cerdo
- Saliendo de fiesta con sus amigas
- Tirándose al que le daba la gana
- Sin tener que darle explicaciones a nadie
- Haciendo planes sin tener que contar con otra persona
…
Érase una vez una joven enamoradiza (y por lo tanto tonta y ciega) que le preguntó a su príncipe si quería casarse con ella. Su enamorado no esperaba aquella pregunta, porque él, como la mayoría de los seres humanos de género masculino, no buscaba en ella una relación de futuro sino pasar el rato.
Sin embargo, la joven no se puso a llorar por las esquinas y tampoco esta negativa le quito el sueño. Pensó en todo lo bueno que traía consigo aquel rotundo NO. Aquella chica dejó de ser tonta y ciega y vivió feliz toda su vida:
- Sin lavar la ropa de un cerdo
- Sin cocinar la comida de un cerdo
- Sin planchar la ropa de un cerdo
- Saliendo de fiesta con sus amigas
- Tirándose al que le daba la gana
- Sin tener que darle explicaciones a nadie
- Haciendo planes sin tener que contar con otra persona
…
FIN DE LA HISTORIA
¿No hace falta que siga dando motivos, verdad? Pues ale, ya sabéis que la culpa de todo proviene de esas malditas historias de príncipes, princesitas, hadas y brujas.
Porque nos han jodido la vida con esa historia de un cerdo disfrazado de Príncipe azul y porque para brujas ya estamos nosotras:
CAMBIEMOS LOS MALDITOS CUENTOS
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