domingo, 24 de febrero de 2008

LO QUE ELLOS ME ENSEÑARON

Un día mi madre me dijo que era demasiado buena y que por eso era tonta, pero que eso era como todo, el tiempo lo cura. Me contó que cuando era joven, era como yo, un poco ingenua y daba todo sin esperar nada a cambio, pero poco a poco cambio. La vida te va dando golpes que te vuelven más dura y también mala.

Escuchar esto en boca de mi madre me sorprendió bastante, no entendía como le podía decir a su hija que fuese mala, bueno mejor dicho menos buena. Sin embargo, los años pasaron y llegó un momento que me di cuenta de lo que me decía y que llevaba razón en sus palabras.

Además de las palabras de mi madre, leí algo parecido hace unos días. La teoría de que las mujeres somos malas por naturaleza la hemos oído siempre, ellos siempre recurren a esa idea. Y yo siempre la negaba, pero ahora, como he dicho, veo las marcas que tengo y me empujan a comportarme como dice la teoría, es decir, comportarme mal en mis relaciones, ser mala, en definitiva ser como ellos.

Muchos golpes, demasiados en muy poco tiempo. La vida te golpea, pero ahora veo que las cicatrices que quedan te enseñan a no volver a equivocarte. Cada vez que voy a recaer en algo que ya hice y salió mal, miró la marca que tengo grabada a fuego, que todavía duele y eso me hace no volver hacerlo.

Suena muy mal, queda mal decir estas cosas, pero sinceramente creo que es la única forma de sobrevivir a una posible relación. Seguir los pasos que ellos me han enseñado y dar yo primero antes de llevarme el bofetón. Por todo lo que he llorado, por todo lo que he sufrido, por las noches sin dormir,… y porque todo esto no se vuelva repetir.

Harta de escuchar que las mujeres son un ser malvado por naturaleza, harta de sufrir por ellos, harta de todo decido no ser tan buena y dejar de preocuparme todo. Seguramente la mayoría de las veces lo pague con la persona equivocada, la primera que se ponga delante en un mal momento, lo siento, pero ahora ya no voy a ser yo la que sufra por amor.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué triste suena que tengamos que ser malas para sufrir menos... pero es así. Estoy perdiendo la esperanza en el género masculino, y no sé qué es lo que me tengo que encontrar para volver a recuperarla. Me he llevado un hachazo demasiado gordo, todavia no tengo ni cicatriz, asi que de momento me centraré en cerrar la herida.

Me gusta leeros ;)

 
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