Por un lado, están los cerdos a más no poder. Estos chicos que son unos chulos, que van de prepotentes por la vida, presumiendo de cuantas titis se han ligado en una noche y que lo único que buscan en una chica es sexo. De estos sobones, que cualquier excusa es buena para darte un besazo o en fin…
Pero por otro, están los santos (o al menos aparentemente santos y por ello hay que estar más atenta que nunca) que pueden llevar una relación al traste de lo buenazos que pueden llegar a ser. Estos chicos parados, que nunca llevan la iniciativa, que todo lo tienes que hacer o decir tú y que son incapaces de lanzarse a plantarte un besazo simplemente. Pero por dios, un poco más de caña!! Tan sosainas no me seas corazón!
El problema es cuando nos encontramos en uno de estos extremos, porque el chico ideal es que sea una mezcla de los dos de una manera equilibrada. No queremos al típico chico que sólo piensa y busca en ti sexo, pero tampoco al parado que después de decenas de citas no sea capaz de darte más de un piquito. Cariño, un piquito me lo doy hasta con mis amigas!!
Qué complicado es!!
Mal si es un cerdo y mal si es un santo.
Pues vaya panorama…